viernes, 5 de abril de 2013

Surgió con 10 córdobas

Es la historia de Havivi’s, que con persistencia y el trabajo de un antiguo ayudante de carpintería hoy es referencia entre grandes empresas. 

Wendy Álvarez Hidalgo  


Diez córdobas tenía en su bolsillo Esteban Bendaña cuando emprendió la aventura de echar a andar su ahora próspera empresa de carpintería y ebanistería. Fue durante una mañana, hace casi diez años, cuando este empresario y su hermano se despertaron y se vieron sus caras angustiadas tras quedar desempleados y con apenas esa cantidad de dinero para sobrevivir en los siguientes días.

Esa realidad económica les obligó a buscar una salida a sus crisis y fue cuando nació la idea de aprovechar todo el conocimiento que habían acumulado en sus antiguos empleos para crear una mueblería, sin imaginar que esta crecería como la espuma, hasta llegar a ser hoy Muebles Havivi’s.  

Sin miedo al fracaso, Esteban y su hermano emprendieron el camino hacia la independencia económica. No querían volver a ser empleados. Y fue así como se lanzaron al mercado a cazar clientes interesados en servicios de carpintería y ebanistería. Sabían que la tarea no era fácil, porque no tenían capital semilla para asegurar los pedidos, por eso solicitaban a los clientes anticipos de pago para comprar los materiales que necesitarían para la fabricación de los muebles. Sí tenían maquinaria que habían comprado cuando trabajaban para una carpintería.

“Cuando inicié el negocio, yo dije que no iba a ser un tallercito más”, afirma este joven de origen salvadoreño, que con sus manos fabrica finos muebles con maderas preciosas como caoba y cedro real.

El negocio, que inició con su hermano, creció tanto que ambos decidieron separarse años después para crear cada quien su taller, ahí fue donde surgió Havivi’s.      

Este empresario nunca fue a la escuela a aprender el oficio de dar vida a la madera. Lo aprendió cuando, al no poder ingresar a trabajar en las zonas francas, su hermano le ayudó a entrar a una mueblería como ayudante de carpintería. En esa empresa Esteban pasó momentos muy difíciles. 

Su deseo de innovar, de experimentar con nuevos diseños, de moldear la madera, dejar de ser más que un ayudante se desmoronaba como naipes cuando su jefe le decía que no se podía responsabilizar de la fabricación de un mueble porque “apenas era un ayudante”.  

“Yo siempre quería hacer el mueble más difícil que llegaban a encargar los clientes, me decían que era un ambicioso”, recuerda. Hoy en su negocio propio, Esteban ha experimentado con más de cincuenta diseños en muebles. Entre su cartera de clientes se cotizan prestigiosas empresas como Siman, Claro, las tiendas Nine West, la Universidad Americana (UAM), Night Power, Copa Airlines, Nuevo Carnic, Grupo Roble, Navega, entre otros.

El prestigio que ha acumulado esta empresa ha llegado a oídos del Estado, pues las instituciones estatales también recurren a esta empresa cuando requieren servicios de carpintería y ebanistería.

Detrás del reconocimiento que ha ganado Havivi’s está el trabajo de mercadeo de Petronila Arrechavala, esposa de Esteban. Ella no solo es la encargada de asegurarse de que los números de la empresa cuadren, sino también velar porque el nombre de este negocio se venda bien en el mercado. 

Petronila explica que la gran fortaleza de esta empresa es que trabajan muy de cerca con el cliente. Trabajan todo tipo de material, incluido el metal.

Ambos empresarios aseguran que cuidan cada detalle del producto que entregan. Si Esteban no va a asegurarse que el mueble quede bien instalado, lo hace Petronila. La empresaria asegura que el haber legalizado el negocio desde un principio le ha permitido llegar a clientes exigentes, obteniendo mejores ingresos. Participan en todo tipo de ferias.


Este es uno de los más de cincuenta tipos de diseños de muebles que esta empresa ha vendido desde hace diez años.
LA PRENSA/O. NAVARRETE   

CAPACITAN A LOS EMPLEADOS


Ahora la vida de este matrimonio ha cambiado. Antes Esteban era empleado, hoy es empleador. Antes era ayudante de carpintería, hoy capacita a sus propios trabajadores sobre el moldeo de la madera. Antes solo tenía diez córdobas en su bolsa, hoy es un hombre de negocios que se relaciona con prestigiosas empresas que están dispuestas a pagar bien por la calidad de su trabajo. Antes ambos no tenían un futuro económico que ofrecerle a sus hijos, y hoy tienen una empresa que pretenden hacerla seguir creciendo.

Al final del camino, o más bien a mitad del camino hacia la prosperidad empresarial, Esteban y Petronila dicen que ha valido la pena el esfuerzo y empeño que han invertido en esa empresa, que nació cuando el desempleo llegó un día casi de sorpresa.


Esta mueblería cuida de las buenas prácticas en el taller, así como de la calidad de cada encargo. El personal es capacitado.
LA PRENSA/O. NAVARRETE         

Aspiran al mercado externo   

Las metas de Esteban Bendaña y Petronila Arrechavala no se limitan a seguir creciendo en el mercado nacional, ellos quieren cruzar fronteras exportando muebles hacia países centroamericanos, Venezuela y Estados Unidos.

Para ellos, según Petronila, gerente de mercadeo de Muebles Havivi’s, en este momento están recibiendo capacitación para cumplir con las condiciones para obtener la certificación de calidad de buenas prácticas.

Sobre el uso de la madera, afirman que se aseguran que la misma provenga de proveedores con licencia, es decir que la misma no haya sido obtenida de forma ilegal en detrimento del medio ambiente. También pretenden seguir creciendo en cuando a la generación de empleo. Actualmente emplean a ocho personas. 

Esta mueblería forma parte de una alianza de seis talleres de este tipo para unir esfuerzos para impulsar el crecimiento de este negocio en el país. En el marco de esa alianza, los seis muebleros cuentan con un horno de uso en común y una sala de ventas que está de donde fue Lozelsa, una cuadra al este, frente al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

Contactos  

Propietarios: Esteban Bendaña y Petronila Arrechavala.

Teléfonos: 89013569 / 22544279.

Correo: havivismuebles@hotmail.com

Dirección: de donde fue La Nunciatura una cuadra arriba, una cuadra y media al sur, mano derecha.

Página web: http://www.muebleshavivis.com       

Tomado del diario La Prensa, Managua, Nicaragua. 

Sección: Reportaje Especial.

Viernes 5 de Abril del 2013.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Carolina Pastora

  • Pocas veces me he encontrado con mujeres tan emprendedoras y creativas, pero sobre todo agradecidas como Carolina Pastora. Su esfuerzo como empresaria ha sido reconocido no solo por los consumidores del mundo, sino también por organizaciones al ser nombrada: Mujer Exportadora del Año 2011 y Empresaria del Año 2012.

    
Auxiliadora Rosales   

Muchas veces he disfrutado cada bocado de los Wafer Bliss, los rollitos Twist y los Guppy. Su textura y sabor se deshacían en mi boca sin importar si me engordaban o no. Siempre creí que los traían de otro país, de Estados Unidos quizás... Su envoltura metálica de vivos colores me lo sugerían, pero cuando me enteré que era un producto “made in Nicaragua” no lo podía creer. ¡Qué orgullo saber que somos capaces de hacer las cosas con calidad internacional!
Carolina Pastora, publicista de profesión, es la creadora de esta idea, una mujer sin límites para soñar, sin miedos a los retos, creativa hasta más no poder y capaz de transmitir esos ánimos y energía a su familia y colaboradores, como prefiere llamar a los empleados de industrias Carphil, donde se elaboran los productos Viveli.  

Llega un poco retrasada para esta entrevista, 15 minutos no más, y se excusó varias veces por ello. Arreglarse para las fotos fue la demora. A su llegada la observo por una ventana, saluda a los colaboradores que se encuentra a su paso: jardinero, afanadoras, empacadores, a todos los llama por su nombre y les pide “por favor” que le ayuden en lo que requiere.  

AVENTURA DE SABOR  

Desde hace cuatro años Carolina vive la aventura de crear un producto nicaragüense con calidad internacional. Apareció en el mercado en 2009 y su aceptación fue tan excelente que al año siguiente de haber “nacido” ya estaban exportando a Costa Rica.  

“Desde que nacimos teníamos la visión que estos productos conquistarían al mundo. Por eso a la par de que aprendíamos de nuestros errores, tomamos un vehículo y con mi esposo me fui a Costa Rica a tocar puertas a las grandes distribuidoras. Cuando llegamos nos dijeron: ¡Está delicioso!, ¿y esto dónde es hecho? Ellos también se sorprendieron de que Viveli se produzca en Nicaragua. Ese mismo día cerramos varios negocios”.


CONQUISTANDO MERCADOS

Posteriormente vinieron las conquistas de mercados como Guatemala y El Salvador. Después Honduras y República Dominicana, y en enero del 2013 mandaron su primer contenedor a México.

Para ella, uno de los ingredientes de la receta del éxito es que el ser humano debe soñar y soñar en grande.

“Yo desde niña tengo sueños: soñaba con mi príncipe azul y lo encontré (ríe), hallé al hombre ideal. Tengo un marido maravilloso, quien es mi compañero y mi socio en todos mis negocios. Para mí la gente tiene que aprender a soñar, saber que todo se puede alcanzar y que solo hay que buscar los medios para lograrlo. Somos nosotros mismos los que nos ponemos las barreras en nuestras mentes”, exhorta. 

Explica que tener un gran capital no definió su empresa, ni siquiera un préstamo, pues los bancos no dan crédito a empresas incipientes.

“Es importante encontrar la pasión en lo que hacemos. De esa manera se puede trabajar dando el ciento por ciento y más. Lo otro es poner todos los planes en las manos de Dios, agradecer por sus bendiciones y compartir con los demás. Por eso a la par de la empresa nació nuestra fundación, que estuvo constituida primero que la propia empresa”.


Carolina está segura que tanto en Nicaragua como en cualquier país del mundo es posible salir adelante. “Nosotros amamos a Nicaragua y creemos es un país de oportunidades donde todo está por hacerse. La gente tiene que recordar que Dios a todos nos ha mandado con un don, solo hay que buscarlo, pero a veces somos tan haragancitos que no lo hacemos”.

Este año, industrias Carphil lanzará al mercado cinco nuevos productos y actualmente está trabajando para conquistar el mercado estadounidense y europeo. “Es un año muy importante para nosotros. Tenemos la calidad y las certificación para ir a Europa”. 

DESDE LA NIÑEZ  

El carácter de emprendedora y luchadora Carolina lo fue moldeando desde su niñez. “Recuerdo que mi padre me decía que si quería ganarme unos reales que fuera a lavar su carro. Estaba limpio, pero yo iba con mi trapito a limpiarlo. Eso me ayudó a comprender que el trabajo es fundamental”.

Años después la llevaron junto con sus cuatro hermanos a la finca cafetalera de su familia para que se involucrara en el proceso. “Primero separaba el rojo del verde y más grande fui la pagadora. Recuerdo que tenía una lista y decía: Juan Mendozaaaa... Y por eso me pagaban”.  

Archivo personal:   

Nombre: Carolina Pastora de Gammans, propietaria de industrias Carphil.
Carphil son las primeras letras de su nombre y el de su esposo Philip Gammans, con quien procreó dos hijos: Carolyn de 26 años y Philip de 23. Ambos son administradores de empresas.
Edad: 48 años.
Es originaria de Managua.
Su pasatiempo: leer.
Es licenciada en Diseño Publicitario.
Su época del año favorita es la Navidad, “porque es un tiempo ideal para compartir y dar a los demás”, afirma.
Se confiesa: católica.
Distinciones: APEN la eligió como Mujer Exportadora del Año 2011, y en el 40 aniversario del Cosep fue distinguida como la Empresaria del Año 2012.  

Productos Viveli apareció en el mercado en 2009. Su aceptación fue tan excelente que al año siguiente de haber “nacido” ya estaban exportando a Costa Rica y posteriormente a otros países como Guatemala.    

Tomado del diario La Prensa, Managua, Nicaragua.
Suplemento: Nosotras.
Fecha Original: Martes 26 de Febrero del 2013. 
Miercoles 27 de Febrero del 2013.

viernes, 25 de enero de 2013

Queso de cabra con sabor francés

Conozca la historia que hay detrás del queso Las Cabriolas.  


Ir al Sitio Web del diario La Prensa: www-ni.laprensa.com.ni/2013/01/25/reportajes-especiales/132016-queso-cabra-sabor-frances, para que miren el video.  

Las Cabriolas con secreto europeo.


 Wendy Álvarez Hidalgo  


La masa de aire fresco que circula en la copa de los frondosos cafetales caraceños viaja a través de los naranjales y baja hasta la pequeña finca de don Milton Argüello Rodríguez. Él es, quizás, de los pocos finqueros que en Masatepe no siembra café y mucho menos cítricos, muy comunes en la zona. A finales de 2006 Milton rompió con lo tradicional y decidió dejar su trabajo como asesor técnico de cooperativas ganaderas para dedicar su tiempo a criar cabras. Hay como 15 en un angosto corral donde compiten por las hojarascas molidas en un pequeño triturador. “Se han adaptado al clima”, afirma sonriente este hombre de complexión normal y ojos verdes.

Lo dice con voz casi triunfante. Y no es para menos. Hace seis años las cabras viajaron de León (departamento con clima caliente) a Masatepe, donde se tuvieron que adaptar al clima fresco y pronto se reprodujeron. Al inicio no había ni cómo alimentar a los animales, porque en la zona no hay pastizales. Al principio todo era correr y correr para buscar la comida de las cabras.

Fue así como se comenzó a escribir la historia de éxito de Las Cabriolas, un pequeño negocio de queso de cabra artesanal, casi único en su tipo en Nicaragua, y que de la noche a la mañana se ha abierto un espacio en los paladares más selectos de este país. En un año, tras su nacimiento, el producto se empezó a vender en supermercados situados en zonas exclusivas y restaurantes. 

Pero la historia tiene su lado europeo. Resulta que Milton no se hubiese aventurado a este negocio si no fuera por su esposa, Celine Carrey, quien es francesa, y su amiga Dominique Laplaiche. Un día las dos europeas se dieron cuenta que extrañaban los quesos franceses fabricados a base de leche de cabra. La nostalgia culinaria era inmensa. Dominique había venido en 2001 de vacaciones un mes, pero luego decidió quedarse en Nicaragua. 

Carrey es especialista en lácteos, sus padres tienen en Francia una finca donde también fabrican queso de cabra. “Cuando ellas se conocieron, una se dijo a la otra: si hay una cosa que extraño en Nicaragua es el queso de cabra”, parafrasea Milton la conversación de las mujeres. Él es ingeniero agrónomo formado en Nicaragua.

Solo fue un comentario entre amigas que se había quedado flotando en el aire, hasta que esa idea llegó a oídos de Milton, quien fue el primero que animó a ambas mujeres a echar andar la iniciativa.

Se fueron a las universidades a buscar información sobre la crianza de cabras en Nicaragua e hicieron un rápido estudio de mercado. Los resultados de ese análisis eran reveladores: la oferta de queso de cabra era casi cero. “Los chefs de los restaurantes nos decían que no se encontraban quesos de cabra ciento por ciento puros”. Solo había disponible queso de este tipo pero importado, con un sabor más industrial. 

Y fue así como Milton y Celine se dieron cuenta de que valía la pena invertir sus ahorros (diez mil dólares) en el negocio. Ahí muy cerca de su residencia, en Masatepe, se compraron un pedazo de tierra de dos manzanas y media, montaron un pequeño corral, acondicionaron los espacios de procesamiento y manejo de la leche y crianza de los animales hasta dar paso al surgimiento de lo que hoy es Las Cabriolas. 

MÁS BARRERAS

El primer obstáculo a superar sin duda era lograr que los animales se adaptaran a un ambiente más frío que de lo común. Lo superaron. Pero ahora tocaba crear las fórmulas perfectas del queso.

Las muestras iniciales eran incomibles. Milton lo describe así: “Eran espantosos (...) las primeras pruebas quienes se dieron gusto fueron los perros”. Y es que resulta que la fórmula francesa no se podía adecuar al producto nica. “Empezamos a adaptar (el producto comenzado con fórmula francesa) a la temperatura y clima las materias primas”, explica.

Tras varios intentos por fin llegaron a la fórmula deseada. El queso Las Cabriolas no lleva entre sus ingredientes conservantes. “En eso nos sentimos orgullosos porque vamos a continuar conservando esa calidad”, afirma. 

Es sin duda un producto para un segmento económico de alto poder adquisitivo. Es de lujo. No se vende como el queso común, que se puede encontrar en presentaciones de libras. Este tipo de queso se oferta en gramos. 70 gramos se compra en 40 córdobas, ¿qué lo hace más costoso que el queso regular?

La disponibilidad de leche de cabra en Nicaragua es muy limitada. Cada animal produce apenas un litro de leche diario y también la comunidad de este tipo de ganado menor es reducido en el país. De hecho, Milton dice que al inicio del negocio procesaban solo tres litros de leche y ahora 15. Y debido a que la demanda ha crecido deben comprar más del fluido a otras fincas. Cada litro de leche de cabra se consigue hasta en 60 córdobas.

Pero más allá del alto costo, lo cierto es que esta leche es rica en vitaminas y es asimilada rápidamente por el cuerpo. Es recomendada para personas que no toleran la lactosa.

 Diversificar es clave 

Otro de los secretos que ha permitido a Las Cabriolas crecer como la espuma es que han diversificado su oferta de productos.

Venden queso fresco con ajo y hierbas, queso semiseco, queso fresco, queso con pimienta. Y ahora están intentando innovar con el “fromage blanc”, que es un producto que se procesa con leche de vaca.

Esta pyme cuenta con su registro sanitario, código de barra y marca.  

Contacto  

Propietario asociado: Milton Argüello.

Teléfono: 88832921.

Correo electrónico: info@fincalascabriolas.com

Página web: fincalascabriolas.com

Lugar: Los Rincones, Masatepe.  

Tomado del diario La Prensa, Managua, Nicaragua.
Sección: Reportajes Especiales. 
Viernes 25 de Enero del 2013.  



viernes, 7 de diciembre de 2012

Un “pipe” emprendedor

El Pipe nació en las entrañas de Nagarote y se vino a Managua para romper el mito del buen quesillo nica.

Por: Wendy Álvarez Hidalgo.

Nació como idea en Nagarote, pero como proyecto se desarrolló en Managua. Llevaban casi toda una vida trabajando en una procesadora de quesillo familiar en ese municipio leonés. Eran asalariados. La paga que recibían Eva María Gaitán Medina y su esposo era insuficiente para sostener el hogar, que crecería con la llegada de su primera hija tras varios años de casados. Y aunque en sus bolsillos no tenían ni un córdoba para emprender su propia empresa de quesillos, no se dieron por vencidos.

Un día llegaron a su casa, vieron a su alrededor y se percataron de un detalle: tenían mesas, sillas, algunos utensilios de cocina, vasos y platos que necesitaban para abrir el negocio, sin imaginar que cinco años después su sabor culinario sería uno de los más apetecidos en esta bulliciosa ciudad: la capital.

“Todo comienzo es duro. Comenzamos de cero”, recuerda Óscar López Castellón. Él mejor que nadie lo sabe: “Nosotros no teníamos capital para invertir. Cuando uno comienza un negocio uno tiene dos mil, tres mil dólares para invertir, pero nosotros no”. El inicio de Quesillos El Pipe, como se llama este negocio con sabor nagaroteño, estuvo rodeado de penurias, y hoy los aires de prosperidad soplan a su favor.  

“Le quiero decir a los emprendedores que no es necesario tener un gran capital, lo más importante es el esfuerzo de la pareja, el esfuerzo de cada uno”, sostiene. En el nacimiento de El Pipe la mano amiga fue clave. Varias de sus amistades y familiares se prestaron a ayudarles con financiamiento si era necesario.

 Pero abrir el local, situado en el kilómetro 12.8 de la Carretera a Masaya, no era suficiente. Ahora el reto estaba en hacerlo crecer, que llegara al paladar de los consumidores. Y, ¿por qué El Pipe? ¿cómo llegaron a crecer como la espuma? ¿dónde está el secreto de este éxito? Acá algunas pistas.

Desde que comenzaron el negocio no hay día en que Eva y su esposo no se levanten antes de las 4:00 de la mañana. Ellos creen que esa ha sido una de las claves que les ha permitido crecer rápidamente. El mañanear les facilita estar pendientes de cada detalle del proceso de preparación de los jugosos quesillos que durante el día se van a vender a los clientes.

No son empresarios de oficinas, pero según Óscar tienen “una agenda diaria bastante dura”. A primeras horas de la madrugada, cuando aún no raya el alba y el cantar del gallo apenas se escucha, la pareja sale a varias fincas a acopiar leche que se utilizará para fabricar los quesillos del día. 

A las 10:00 de la mañana el local abre sus puertas. Cuando usted llegue las primeras palabras que posiblemente escuchará son “¿qué desea ‘pipe’”. Esta expresión es recurrente en el hablar de estos pequeños empresarios.

Es casi innata a su expresión, sale de forma natural cada vez que un cliente se acerca al local a degustar estos quesillos preparados como en casa. De ahí nació el nombre del negocio, cuya marca todavía está en proceso de registrar, pero que se ha sabido posicionar muy bien entre los consumidores de este apetecido platillo nicaragüense.

Para preparar quesillos de calidad no necesitaron escuela, a pesar de que Eva es originaria de Río San Juan. “Qué mejor que dedicarte a hacer lo que uno sabe hacer bien”, sostiene Óscar.

El Pipe llegó a Managua para romper el mito de que solo en Nagarote o en La Paz Centro se puede saborear un buen quesillo nicaragüense. Es cierto que es su cuna de reconocimiento, pero no son los únicos herederos de ese buen sabor. Y lo están demostrando al conservar en la capital la calidad que caracteriza a ese platillo en ambas ciudades leonesas.

 Luego de que la leche fresca es acopiada, es sometida a un proceso hasta lograr el quesillo. “Pipita linda de los últimos cuatro años que hemos tenido, estos dos últimos han sido muy lindos en nuestro negocio, ya la gente nos conoce, nos apoyan, nuestra clientela está siempre pendiente de nosotros, nos recomiendan”, cuenta Óscar, visiblemente entusiasmado.

Todo es hecho en casa. La crema que acompaña al quesillo se extrae de la misma leche acopiada. Y de la tortilla ni hablar. Mientras espera que preparen su quesillo, en la cocina del local varias mujeres palmean las tortillas que recién salidas del comal irán directo a su plato y luego a su paladar. 

EN ALIANZA    

El Pipe trabaja en alianza con Masrica, una pequeña empresa procesadora de polvo de maíz, cuyo sabor y contextura conserva lo natural del maíz, la suavidad y esponjosidad propia de la tortilla nicaragüense. Cuidan la higiene, muestra de esto es que constantemente son supervisados por el Ministerio de Salud y reciben buenas calificaciones.

Óscar solo tiene una demanda a las autoridades de este país: piden recibir capacitación y asesoría para seguir mejorando el negocio, y al Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) le piden ser incluidos en sus catálogos de promoción de sitios nacionales culinarios.





Las metas   

El Pipe quiere seguir creciendo. Eva y Óscar, propietarios de este negocio, están ahorrando para comprar un local propio, pues donde actualmente operan es alquilado.

También quieren avanzar en la consolidación de la marca. Antes, cuando el negocio apenas daba sus primeros pasos, Óscar iba de boca en boca a buscar clientes para que probaran su producto, hoy llegan al local sin ser llamados.

Contacto: Eva María Gaitán Medina y Óscar López Castellón . Dirección: kilómetro 12.8 Carretera a Masaya, Managua. Teléfonos: 2293-5947 / 8823-3556.

Tomado del diario La Prensa, Managua, Nicaragua.
Sección: Reportage Especial.
Viernes 7 de Diciembre del 2012.   

martes, 30 de octubre de 2012

Virginia Pérez Blanco

Todas  


¡Grandiosa! Es la palabra que describe con mejor acierto a Virginia Pérez, una mujer innovadora, creativa, que no le teme a los retos, que trabaja con disciplina y perseverancia para hacer realidad sus sueños y que ante todo conserva en su corazón mucha humildad y en su alma inocencia. 

Fátima Arellano
Fotos de Alfredo Zúniga   


Hace muchos años nació en el corazón de una joven quinceañera transformar y mejorar la imagen de las personas. Fue el día que representó la transición de niña a mujer.

“El día de mis 15 años doña Natul Larios Poveda se encargó de hacerme un cambio de imagen completo. Ella fue mi inspiración. Desde ese día yo me propuse hacer todo lo que ella hacía, por eso todas las tardes, después del colegio, llegaba a su salón y con solo observar aprendía, para luego practicar en el cabello de mis compañeras”, recuerda.

En León, su ciudad natal, Virginia dio sus primeros pasos en el mundo de la peluquería. Estudió en La Asunción, donde no solo se bachilleró, sino donde también conquistó a sus primeros clientes, incluyendo a las monjas del colegio. Por mucho tiempo ella cortó el cabello sin costo alguno, pero cuando llegó el momento de ponerle un precio, así fuesen 10 córdobas en aquel entonces, también llegó el momento de dejar lo empírico para educarse en el ramo.   

“Cuando me bachilleré le pedí a una de mis tías que me obsequiara un curso de peluquería en el Corazón de María, aquí en Managua. Por dos meses estuve como alumna normal, porque como no le temía a las tijeras, y vieron en mí destreza, me dejaron como alumna ayudante. En un año concluí el curso y comenzó la otra parte de mi vida, que es la educación”.

Posterior al curso, Virginia comenzó su carrera universitaria. Eligió estudiar Ingeniería Informática para complementarla con su verdadera pasión de vida. 

PRIMEROS APLAUSOS    

En 1994 participó en el concurso Chica Ciencia de la UNAN, y no solo ganó el primer lugar, sino también más clientes, a quienes atendía en su casa, donde solo tenía una silla y un espejo. Premios y aplausos.

En mayo de 1995 Virginia obtuvo el primer lugar en el concurso nacional como mejor estilista del año con ASCUB Nicaragua. Fue el primer trofeo que obtuvo y que aún conserva por su gran significado. Ella nunca ha dejado de capacitarse. En Nicaragua es la única Máster en Diseño Capilar, título que le fue otorgado en la escuela internacional Pivot Point de El Salvador, el cual también es reconocido en Estados Unidos.

Su constante disciplina la han hecho merecedora de muchos premios y reconocimientos, que si bien han venido acompañados de muchos aplausos, también de muchas más pruebas que han forjado su carácter.  

Aunque también es una excelente maquillista, Virginia confiesa que le gusta trabajar más en el cabello porque le permite hacer muchas transformaciones tanto de color como de diseño capilar. En 1998 trabajó con Clairol, y aunque la experiencia le trajo muchas satisfacciones, lo que es hoy se lo debe a las capacitaciones profesionales que a partir de 1999 Wella le permitió realizar en El Salvador, Guatemala, México y Brasil.


UN CONCEPTO DE FAMILIA

Por tres años Virginia se asoció con una amiga a Glamour Salon & Spa. Por diversos motivos la sociedad llegó a su fin, pero la ruptura la impulsó a abrir su propio salón en Managua. Con el apoyo de Néstor Vanegas y el de sus dos hermanos, María José y Rodolfo, quienes han seguido sus pasos, desde hace seis años Conceptos Hair Designer nació para atender con mucho cariño y profesionalismo a todas las personas que depositan su confianza tanto en las manos de Virginia como en las de todo su equipo.

 “El nombre lo escogió mi hermana María José. Mis dos hermanos, que son los menores, siempre han estado a mi lado apoyándome. María José es experta en maquillaje y es educadora para Wella. José Rodolfo se parece más a mí. A él le gusta trabajar el cabello y también tiene un poco de todo. Ellos son como mis hijos. Son mi orgullo y mayor satisfacción”.

Conceptos representa la unión de diversas personas que aman la peluquería. Hay varias sucursales: Los Robles, Altamira, León y Jinotepe. 

LA NOVIA DE ROJO   

La personalidad de Virginia está llena de color y alegría como su alma. Como prueba de ello, el día más importante de su vida quiso ser diferente y muy original. En León todos la recuerdan como la novia de rojo, la dama que un 30 de abril entró a la Catedral luciendo un hermoso vestido rojo, lista para que Dios bendijera su unión con Fernando Delgado, quien también es originario de León.

“Creo que todos me ven algo conservadora, pero yo soy excéntrica y el color rojo siempre ha sido uno de mis favoritos. Blanco solo el velo. Yo quise que mi boda fuera hermosa e inolvidable, y realmente lo fue”.

Virginia es la propietaria de Conceptos Los Robles y Conceptos León. Pronto, con el apoyo incondicional de sus hermanos, inaugurará en Residencial Fátima el nuevo local de Conceptos León, el proyecto que considera un sueño hecho realidad.  

Muchos son los proyectos que Virginia desea realizar, como remodelar su salón ubicado en Los Robles y a nivel más personal ser pronto mamá para completar su hogar con Fernando. Pero mientras todo eso se cumpla, ella desea dejar un gran legado, no solo para sus hermanos, sino también para todos los que aman la peluquería.

“Me encantaría que me recordaran como una mujer innovadora, que nunca le ha temido a los retos. Quiero que todos vean la peluquería como una industria, no como un pequeño negocio. Cada uno de nosotros podemos imponer y crear moda en nuestro país, porque somos la imagen de nuestros clientes”.   

Archivo personal  

Virginia Pérez Blanco nació el 12 de enero de 1976 en León.

Aunque desde los 15 años decidió ser peluquera, fue hasta los 18 años que se consagra como profesional.

Virginia es la mayor de seis hermanos. Los dos menores, María José y Rodolfo, han seguido cada uno de sus pasos, y la han apoyado en cada una de sus aventuras.

Actualmente, Virginia es la propietaria de Conceptos Los Robles y Conceptos León y trabaja paralelo como educadora para Rolland y Genus.

Su hermana María José es educadora para Wella y experta en maquillaje.

Su hermano José Rodolfo, aunque también es un excelente maquillista, ama trabajar más el diseño capilar, al igual que Virginia.

Desde 2009, Virginia está casada con Fernando Delgado, con quien desea formar una familia y pasar el resto de su vida. 

Tomado del suplemento Nosotras, del diario La Prensa, Managua, Nicaragua.
Martes 30 de Octubre del 2012. 

Virginia Pérez Blanco



“No puedo vivir sin cocinar”

Charla  


Ascendiente de italianos, María Josefina Gurdián, mejor conocida como “Pinita”, lleva 40 años dedicada al arte culinario. Es la fundadora de Pastelería Margarita, ha publicado 10 libros de cocina y por siete años consecutivos se ha mantenido en la pantalla chica compartiendo su arte. 

LA PRENSA/ A. ZÚNIGA.

Auxiliadora Rosales  


¿Cómo empezó su relación con la cocina?

Mis abuelos maternos eran italianos y yo comencé a comer pizza cuando en Nicaragua aún no se conocía. Mi abuela (Katarina María Virginia Verio) la trajo de Italia, ella hacía unas pizzas y pastas deliciosas. De ella heredé el gusto por cocinar, que se ha convertido en una tradición en mi familia, tanto que a mis hijos (hombres y mujeres) también les gusta.   

¿Cómo nace Pastelería Margarita?

En los años ochenta mi marido fungía como ministro y como ganaba muy poco, yo quise hacer algo para que nuestros seis hijos estuvieran mejor. Lo que se me ocurrió fue cocinar. Empecé a hacer galletas con Emelina Oviedo y fui parte de una cooperativa de panaderos para conseguir los insumos, pero si no había mantequilla no hacía las galletas, porque siempre la calidad debe ser lo primero. 

Le puse Margarita porque es el nombre de mi hija menor y porque las galletas tenían la forma de esa flor. En una segunda etapa nos inclinamos por hacer canelones, queques y repostería. Todo era vendido en los supermercados del pueblo, aunque la gente empezó a hacerme encargos directos. Luego se me ocurrió convertir el jardín de mi casa en una tienda para ofertar lo que hacíamos, solo que ahora la tienda absorbió toda mi casa.  

¿En qué se ha convertido la cocina para usted?

A mí me da alegría cocinar, porque me da mucha ilusión complacer a la gente y que puedan disfrutar con la comida, pero además cocinar es un arte que necesita mucha creatividad. Yo no puedo vivir sin cocinar. Es algo que me encanta. Para mí no es un trabajo, sino algo que me da placer. Si voy a una fiesta y somos de confianza termino en la cocina ayudando a cocinar o aconsejando. Es algo parecido al que toca guitarra o canta y va a una fiesta. Al final termina tocando y cantando. 

¿Hacia dónde dirige sus pasos?

Después de haber empezado a trabajar solo con una persona, ahora hay en planilla 50 empleados, incluyendo conductores, vigilantes y dos de mis hijos que están a cargo del negocio. Yo me estoy dedicando a capacitar y supervisar a todo el personal. Preparo mi programa de televisión y estoy escribiendo mi libro de cocina número 11, el cual se titulará “Comida Sana” y será publicado en el mes de noviembre. Desde que inicié a publicar mis recetas de cocina me he propuesto que el precio sea muy accesible y que no varíe para que más personas lo puedan adquirir.

Actualmente tenemos una sucursal en Galerías Santo Domingo, donde vendemos crepas dulces y saladas. He creado la modalidad de llevar las crepas a las fiestas, bautizos, shower y todo acontecimiento. 

MARÍA JOSEFINA GURDIÁN MÁNTICA  

Edad: 68 años.
Estado civil: casada con Miguel Ernesto Vijil, con quien procreó seis hijos: María Josefina, Miguel Ernesto, Virginia, Félix, Francisco y Ana Margarita.
Le gustan: los ravioles y el vaho.
Defecto: muy antojada, pero no glotona.
Rechaza: la ostentación.
Le preocupa: la pobreza en el país.     

Tomado del suplemento Nosotras, del diario La Prensa, Managua, Nicaragua.
Martes 30 de Octubre del 2012. 




martes, 23 de octubre de 2012

Loida López

Para ser emprendedora basta tener la sagacidad y ponerle empeño a lo que uno se propone. Fue con esos ingredientes con los que Loida López entró a la aventura de los negocios y en pocos meses todo su esfuerzo está dando frutos.   




Elba Cristina Parrales
Fotos: Uriel Molina  

Desde niña Loida se ha caracterizado por ser inquieta, creativa, soñadora, muy emprendedora y amigable. Ella afirma que fue la típica niña que deseaba crecer rápido, y ahora, otra quiere ser una niña. Su tiempo siempre lo supo aprovechar, por eso se mantenía en creatividad constante.

De su papá recibió el consejo de que las personas hacen su propio futuro, por eso cada meta que se propone la cumple y siempre está buscando qué hacer para crecer tanto espiritual como profesionalmente.

Quizás, por eso, siempre supo que tendría su propio negocio y a un hijo al que hay que cuidar con mucho amor y responsabilidad.

Ella nunca le ha temido a los retos, ni ha sentido miedo a quedarse sin trabajo, porque no es de las personas que se quedará con los brazos cruzados. Tampoco teme tomar decisiones importantes, pues afirma que hay que arriesgarse, tomando precauciones, por supuesto, pero sin temor, porque el miedo paraliza y solo la fe junto con las expectativas motivan.

Loida López estudió Arquitectura en la Universidad Católica (Unica). Pese a que no ejerce su profesión, la arquitectura es una herramienta más que tiene para enfrentarse a la vida de ser necesario.

“En Nicaragua no hay una cultura de la arquitectura. Si no eres emprendedor y no haces tus propios proyectos nunca te irá bien. No me arrepiento de haber estudiado la carrera porque me gusta”, comenta. 

Posteriormente, estudió una Maestría en Administración de Empresas en el Incae, porque ya tenía en mente poner su propio negocio. Ganó experiencia laboral ahí mismo en el área de Reclutamiento de Maestrías y Seminarios.

“Todo te sirve en la vida. En el Incae gané experiencia por cuatro años. Me retiré porque decidí enfocarme de lleno con La Fontanina”, comparte.  



FUENTE DE CHOCOLATE   

Antes de tener claro el negocio que pondría, Loida empezó a ahorrar, sacrificando así comprarse ropa nueva, salir con frecuencia a restaurantes, cine y bares, porque todo lo que tenía iba a la cuenta de ese tan anhelado negocio.

Su meta pronto se cumpliría por consagrarse al trabajo fijo y a planos de arquitectura que hacía en sus tiempos libres.

La idea de la fuente de chocolate le encantó porque un amigo venezolano le habló al respecto. Cuando su amigo se marchó, Loida consideró que era el momento justo para emprender el proyecto.  

“Le compré la fuente de chocolate a mi amigo, pero todo lo que ha surgido en estos meses ha sido pura creatividad. Es el negocio que siempre quise porque es innovador y a las personas les encanta. Mi satisfacción es cuando ellos quedan fascinados con la atención que les brindo y cuando disfrutan del chocolate”.

Para ser un negocio nuevo que abrió hace cinco meses, ha tenido éxito. Aunque las expectativas de Loida eran más grandes, actualmente tiene en promedio cuatro eventos al mes, suficientes para seguir invirtiendo y creciendo.

La Fontanina va viento en popa y con ella muchas metas más que irán materializándose poco a poco. Entre esas metas está emplear a más personas y tener un local propio.  

“En mayo empecé con el negocio. Nicaragua es un país muy difícil y uno tiene expectativas grandes. Sin embargo, considero que nunca se deben perder las ganas de salir adelante y no dejarse vencer por nada. Pasé casi dos meses sin eventos, pero ahora sí ya va caminando”.

Loida disfruta mucho su trabajo. Un día antes del evento, planifica lo que necesitará llevar y un listado de las cosas que el cliente le pidió, ya sean dulces, frutas, galletas o malvaviscos. Llega al lugar, arma la mesa iluminada o con mantel y espera a que la gente disfrute del chocolate.

“Lo más cansado es retirar, pero es parte de este trabajo”, comenta.   



ENFOCADA EN RESULTADOS   

Lo único para lo que se desconecta del trabajo es para ver películas en Internet. Para Loida, uno de los mejores inventos es el celular con conexión a Internet porque le ahorra tiempo y está conectada con sus clientes de una manera más eficaz.

Disfruta también de la música y de las revistas de farándula. Pero su pasatiempo favorito es ir al gimnasio. “Me deja animada, me hace perder libras demás y me quedo con ganas de trabajar más”, explica.

Lo único que le incomoda es que le pregunten la edad, porque desencadena otras, como: por qué no tiene novio, por qué no está casada y por qué no tiene hijos... 

Ella afirma que sí le gustaría tener una pareja, pero aún no está entre sus metas a corto plazo.

“Estoy abierta al amor pero soy muy exigente. Si surge, qué bien, si no, no es ningún problema, no dependo de eso para estar feliz y tranquila”.

Loida disfruta mucho de sus sobrinos. Dice que con ellos se da cuenta que los niños son una gran responsabilidad que no está dispuesta a enfrentar sola.

“El consejo que le doy a las mujeres es que luchen por sus sueños, que aprendan a hacer lo que les gusta, que vayan paso a paso, pero firme. Hay que proponerse metas y enfocarse en los resultados. Es así como he cumplido con todos mis sueños”, finaliza Loida. 

Archivo personal   

Estudios: Arquitectura en la Unica y Maestría en Administración de Empresas en el Incae.
Edad: 32 años.
Nació en Managua.
Idiomas: Inglés, español, portugués y entiende francés.
Color favorito: morado.
Comida favorita: vaho.
Le gusta el chocolate, pero hace un balance, no come en exceso.
Su mayor logro es haber creado un negocio propio y que esté teniendo buena aceptación. “Lo que quiero es que las personas recuerden una boda, un baby shower o un cumpleaños, porque había una fuente de chocolate”, afirma.
Actualmente acaba de iniciar un trabajo a parte de La Fontanina en mercadeo, reclutamiento de personal y atención al cliente en una distribuidora masiva que se dará a conocer al público en diciembre.
La Fontanina para ella es como un hijo al que hay que cuidar e invertir para su crecimiento. 

Tomado del suplemento "Nosotras", del diario La Prensa S.A., Managua, Nicaragua.
Martes 23 de Octubre del 2012.