miércoles, 16 de enero de 2019

Dr. Pedro Pinto lleva la naturopatia al próximo nivel


Pedro Pinto es un experto en naturopatia portugués que maneja numerosos sitios web, y ha lanzado su nuevo sitio web pedro-pinto.org . Estos sitios web están dedicados a esclarecer a hombres y mujeres sobre temas sexuales, problemas de relaciones y los beneficios de usar suplementos sexuales.

Es posible que usted se haya cruzado la palabra naturopatia un par de veces, pero no conoce el significado. La medicina naturista es una tradición basada en la ciencia que promueve el bienestar al identificar los aspectos únicos de cada paciente y luego emplear terapias naturales no tóxicas para restablecer su equilibrio fisiológico, psicológico y estructural.

La naturopatia, que es un enfoque holístico del bienestar, ha sido conocida como un regalo de la naturaleza para la salud y la armonía. Dr. Pedro Pinto es un experto en naturopatia, medicina natural e terapia de parejas.  



Pedro Pinto educa a las personas sobre los beneficios de la naturopatia para la salud en sus sitios web. También enseña sobre los suplementos sexuales, sus extractos de plantas y otros ingredientes naturales, y cómo benefician a los hombres y mujeres.


Pedro tiene artículos en la Internet que se centran en los temas sexuales y los problemas de parejas, y cómo ellos afectan la salud de las personas.

Nacido en Portugal, muchos de los contenidos de Dr. Pedro Pinto se publican en portugués, pero también en inglés, francés y español para el beneficio de su audiencia mundial.





Los enlaces son  = https://pedro-pinto.org/  +
 https://pedro-pinto.org/03-support/PedroPinto_en.html 


Miércoles 16 de Enero del 2019. 

jueves, 10 de enero de 2019

Se la juega por sus hijos  

  

Jessica Galeno, ofreciendo su producto en el sector de Ganchos de Caminos.  

Por: Eva Inestroza   

Jessica Galeano, de 29 años, se recorre a diario casi todos los sectores del mercado Oriental ofreciendo recortes de pastel a C$10.

A esta joven madre soltera de tres niños, ni el sol ni la lluvia la detienen para poder ganarse el sustento para sus pequeños, quienes la esperan en su casa con mucha alegría todas las tardes.

Galeno tiene más de 10 años de trabajar como vendedora ambulante en el Oriental; sin embargo, cumplirá un año de vender recortes de pastel. “Yo he vendido cosméticos de belleza, perecederos y ahora recorte de torta, siempre he buscado cómo ganarme la vida honradamente y de que no le falte el alimento a mis hijos”, destacó.

Inversión   
De acuerdo con Galeano, los recortes de pastel los compra a diario en uno de los supermercados más reconocidos del país, que distribuyen los famosos pasteles de esquimo. Invierte C$200 diarios y se gana C$300.

“Esto es algo que se vende bastante porque a la gente le gusta y saben de donde es la torta, en el día me vendo C$500, pero mi ganancias es de C$300, porque tengo que comprar al día siguiente otra vez el producto”, detalló.

No obstante, reconoce que es un trabajo bien cansado. “Vendo todo, todo, pero tengo que pegarme unas caminadas inmensas, porque para poder vender todo lo tengo que hacer, a veces el mercado me lo recorro de punta apunta”, manifestó. 

Aunque, “cuando me siento cansada, me siento a descansar, pongo mi pana en el suelo y desde donde estoy anuncio lo que vendo”, añadió.

Apesar de la asoleada, Galeano dice que se siente muy contenta de su trabajo, porque lo hace con mucho amor por sus hijos. “No importa que cansada llegue a mi casa, llego a prepararles comida, a limpiar la casa y a pasar con ellos”, expresó.

Ventas   

Galeano entra todos los días al centro de compras a las 8:00 a.m. y se retira a eso de las 2:00 o 3:00 p.m., porque las ventas han estado malas en los últimos meses.

“Hace unos cinco meses a las 11:00 a.m. ya estaba en mi casa, en cuanto entraba al mercado me ponía a ofrecer y lo vendía rápido, pero ahora me tengo que ir hasta venderlo todo y termino como en la tarde, la venta se ha puesto un poco más difícil, pero ahí vamos, no nos afligimos”, dijo Galeno.

Sin embargo, asegura que ocasionalmente se va a ofrecer los recortes de pastel a los mercados Israel Levites y El Mayoreo. “Pero se vende más en el Oriental, porque es más grande y vienen más compradores”, indicó.

Tomado del diario digital, www.qhubo.com.ni , Managua, Nicaragua.  
Sección: Mercados.  
Fecha Original: Jueves 20 de Diciembre del 2018. 
Jueves 10 de Enero del 2019.

 

sábado, 5 de enero de 2019

Fabrican vino artesanal en Rivas

Los vinos, de diversos aromas frutales, son elaborados artesanalmente en su casa de habitación, localizada en el barrio Noel Selva, que divide  la ciudad de Rivas, con el municipio de San Jorge.

Por: Lesber Quintero    


Laura Cruz Blanco muestra una botella de vino de frutas.      
Laura Cruz Blanco muestra una botella de vino  
de frutas.    



Laura Ester Cruz Blanco, una emprendedora de 59 años, ha aprendido a sacarle provecho a las frutas. Así llevó al mercado nacional una marca de vino que por su sabor y bondades medicinales ha comenzado a conquistar el paladar de los consumidores.

Los vinos, de diversos aromas frutales, son elaborados artesanalmente en su casa de habitación, localizada en el barrio Noel Selva, que divide  la ciudad de Rivas, con el municipio de San Jorge.

Cruz contó que la pequeña “fábrica” de vino comenzó a operar con fines comerciales hace dos años, con la elaboración de bebidas fermentadas, a base de marañón, tamarindo, mango, pitahaya,  palmita, nancite, grosella, coyolito, calala, piña y flor de jamaica.  

“El emprendimiento familiar ha tenido éxito y se ha dado a conocer, bajo la marca, Vinos del Campo, y es una bebida elaborada de manera natural, sin colorantes ni químicos y en el proceso participan mi marido, Boanerges Rojas, mi hija Wendy Chavarría y una nieta”, contó la emprendedora. 

Nunca es tarde para emprender   

La idea de montar su negocio de vino, surgió hace 36 años, cuando un grupo de cooperantes de España, llegó a la comunidad La Barranca, del municipio de Nandaime, donde ella vivía, a impulsar un proyecto de agua potable y de viviendas. En su estadía, los europeos les mostraron a los lugareños técnicas para hacer vinos de diversas frutas.

“Los donantes españoles al llegar a la comunidad de La Barranca, además de apoyarnos con proyectos de agua y vivienda, también brindaron talleres y técnicas para que hiciéramos vino a base de frutas y comercializáramos las bebidas para obtener ingresos, pero en ese momento nadie se interesó, pero a mí me gustó la propuesta”, explicó.

Según Cruz, en esos años no existía interés por el vino, y ella contaba con una plaza laboral que le impedía, dedicarse a este emprendimiento, pero reveló que ocasionalmente elaboraba estas bebidas sin fines comerciales.  

“La idea de lanzar el emprendimiento y apostar al mercado surgió en el 2017, y desde entonces estoy meramente dedicada a este proyecto junto con mi familia. En promedio comercializamos mensualmente 50 presentaciones de 735 mililitros, pero en diciembre las ventas se triplicaron” explicó.

El proceso de elaboración del vino, inicia con la captación de frutas, que posteriormente son cocidas e higienizadas, para luego fermentarlas por un período máximo de seis meses y tras ser destiladas son envasadas principalmente en presentaciones de 735 ml y 750 ml. 

El mercado     

De acuerdo con Cruz, estas presentaciones las comercializan en C$100 y C$200, respectivamente, pero explicó que también sacan al mercado envases exóticos  y de mayor contenido que se ofrecen hasta en C$800.

Esta diversidad de vinos rivenses, se han dado a conocer a nivel nacional a través de ferias y tras ser degustados, los clientes llegan hasta la casa a realizar los pedidos o a través de llamadas telefónicas.

“A la gente le ha gustado porque tradicionalmente estaban acostumbrados al vino de Jamaica y acá hemos diversificado con muchas frutas que tienen bondades medicinales, para mejorar las funciones del cerebro,  controlar la presión arterial, acelerar el metabolismo, evitar el colesterol y retrasar el envejecimiento como es el caso del marañón. Por eso muchos de nuestros clientes consumen una o dos copas de vino al día”, concluyó  Cruz. 

Tomado del diario digital, www.elnuevodiario.com.ni , Managua, Nicaragua.
Sección: Ecónomia
Fecha Original: Viernes 04 de Enero del 2019.
Sábado 05 de Enero del 2019.

viernes, 12 de mayo de 2017

El Café de las Sonrisas

En este sitio de Granada los meseros son sordos y la innovación para atender al cliente no se detiene.  


café de las sonrisas           
Oportunidad laboral a personas sordas que han demostrado
deseo de superación, responsabilidad y destreza han sido la
razón de ser del Café de las Sonrisas.  

Por: Lucía Vargas C. 

Desde muy temprano se ve el movimiento en los amplios corredores de la casona estilo colonial, donde funciona el comedor más innovador de Granada, a solo media cuadra de la iglesia La Merced, sobre calle la real Xalteva. Un joven moreno de baja estatura, con una hermosa sonrisa, te recibe e invita a escoger en el peculiar menú. ¿Qué hace especial y diferente a este lugar?, además de la bicicleta licuadora, baños con más de 200 papeles higiénicos en las paredes y una gigantesca hamaca, el lenguaje de señas es predominante porque los meseros son sordos.   

Rodolfo Sánchez es uno de los meseros que lleva cinco años haciendo ese trabajo. Muestra el menú y espera que con señas y señalando los dibujos del platillo se le indique el pedido.

Antonio Prieto, conocido como Tío Antonio, fundador del café, comentó que “nacimos como una empresa con responsabilidad social y no como un centro de beneficencia. La idea es dar oportunidad laboral a personas sordas, que han demostrado mucho deseo de superación y sobre todo mucha responsabilidad y destreza”.     

Café de las Sonrisas fue creado hace cinco años por el español Antonio Prieto para dar oportunidad de trabajo y superación a las personas con limitaciones auditivas. El objetivo también fue mostrar al mundo sus capacidades y sobre todo su dignidad.

Ha sido inspiración para algunos visitantes que han querido replicar la idea en sus países de origen, explicó Prieto. 

café de las sonrisas      
El menú está graficado para que el cliente entienda
el lenguaje de señas, pues los meseros son sordos.
También se planea incluir el método Braille, para los
visitantes ciegos.     

Ejemplo a seguir       

Estadounidenses, europeos, chinos, centroamericanos y de otros lugares llegan al lugar y se enamoran de la idea porque está impregnada de humanismo y respeto a estas personas.

“En México, otra persona que nos conoció por internet, inspirada abrió un café igual a este llamado el Gato Sordo; en Argentina, también hay otro sitio igual y se ha planeado abrir otro café en Colombia”, explica Prieto, quien se emociona al contar que en Granada, Nicaragua, hay un sitio que motivó a otras personas para apostar a esta mano de obra que es muy calificada.    

“Estamos sorprendiendo al mundo de alguna manera, porque además queremos dar un impacto positivo de Nicaragua que anule la imagen de pobreza”, dijo Prieto. Agregó que han aprendido sobre los errores cometidos al inicio, para mejorar el servicio y el acercamiento con el cliente.   

café de las sonrisas      
Las bicicletas licuadora se encuentran en el Café de las Sonrisas.
Permite preparar un jugo de frutas a puro pedal.    

Testimonios de vida       

Irma Urbina, de 23 años y Rodolfo Sánchez, de 24 años, trabajan como meseros en el Café de las Sonrisas. Ambos tienen discapacidad auditiva y ahí se conocieron, se casaron hace cuatro años y ahora tienen un niño de 2 años.

Dicen sentirse muy bien trabajando como meseros y aseguran que se sienten realizados por las oportunidades que han tenido en este lugar. Sus historias son parecidas porque estudiaron primaria y se mantenían en sus casas ayudando en el hogar. Irma estudió hasta quinto grado en la escuela San Vicente de Paul, del barrio La Sabaneta.

“Vine aquí hace seis años, porque Tío Antonio ayudaba en la escuela y me dio la oportunidad de venir a aprender a hacer hamacas, luego surgió el café, antes me daba pena, pero ahora estoy muy contenta con mi trabajo”, manifestó Irma a través del intérprete Marcos Gaitán.   

Rodolfo, por su parte, dijo que hace nueve años llegó al taller de las hamacas para aprender este oficio y al abrir el café incursionó como mesero, trabajo que dice gustarle mucho porque le ha abierto muchas puertas. “Aquí conocí a Irma y nos casamos”, expresó con el lenguaje de señas.

En el Café de las Sonrisas también conocimos la historia de Roberto Arévalo, con discapacidad auditiva, un joven de 34 años, habitante de Villa Sandino, quien es el encargado de las compras en el café y de realizar los batidos de frutas.

Se mostró muy contento con lo que hace y dijo que en diciembre se casa con su novia Rosa, quien trabaja como cocinera en Granada, pero es originaria de Jinotega, donde se realizará la boda. 

Marcos Gaitán, de 23 años, es el intérprete del centro, quien aprendió a comunicarse por señas con sus compañeros sordos. Dijo que llegó al taller de las hamacas hace siete años y ahora dedica tiempo al café y al taller. Comentó que actualmente estudia segundo año de Psicología.  

café de las sonrisas    
 Gallo pinto, panqueques, café y otras recetas a lo nica se
puede pedir en el Café de las Sonrisas, que fue creado hace
cinco años por el español Antonio Prieto.  

Novedades        

Café de las Sonrisas es parte del proyecto social Tío Antonio, que nace en Granada hace una década, con un taller donde se elaboran hamacas, donde laboran 18 personas , entre ellos algunos sordos. Hay un no vidente. En este momento se inicia el proyecto Banco de Plástico, con el que se pretende colectar todas las bolsas plásticas posibles para aportar al medioambiente de la ciudad.

Antonio Prieto dijo que han comenzado a recibir bolsas a través de niños de edad escolar que a cambio reciben ropa y algunos implementos deportivos. Están elaborando una enorme hamaca a base de bolsas. “Tiene 14 metros de largo ahora, pero queremos inaugurarla cuando cubra la calle desde nuestro centro hasta la Catedral (casi tres cuadras)”, dijo Prieto. 

Entre otros atractivos del local está la Hamaca Gigante, que mide siete metros de largo y 1.80 metros de ancho. 

Nació el amor       

Antonio Prieto, conocido como Tío Antonio y fundador del Café de las Sonrisas, comentó que el amor ha nacido en este lugar. “Hay dos jóvenes sordos que aquí se conocieron y ahora son pareja, y ya han procreado a su primer hijo. El tener un trabajo y una vida económicamente activa los ha motivado a formar una familia, que al igual que todo el mundo tienen derecho. Mi hijo incluso se casó con la cocinera del café que es sorda y ya me dieron una nieta”, citó Prieto. 



Siete jóvenes, todos sordos, integran la cocina y se encargan de la atención al cliente en Café de las Sonrisas. Otro sueño de este equipo es hacer realidad una panadería. Para fin de año se espera esté funcionando con la dirección de un panadero español que ofrecerá una capacitación a los muchachos.     

Tomado del diario digital, www.laprensa.com.ni , Managua, Nicaragua.   
Sección: Reportajes Especiales.  
Viernes 12 de Mayo del 2017. 

viernes, 28 de abril de 2017

Transformaron lo tradicional y triunfaron

Quisieron diferenciarse de la oferta popular, innovaron y ahora cosechan los frutos de esa iniciativa.  


Masaya    


Por: Yohany López  

La participación de Darlin Urbina en el Festival Internacional de Poesía de 2009, que se realiza en la ciudad de Granada, fue la chispa que despertó en ella la necesidad para darle otro giro al negocio que toda su vida había visto a su madre trabajar: la confección de prendas de vestir con técnicas tradicionales en el municipio de Masaya.

Urbina recuerda que desde que era una niña observó a su mamá trabajar, aprendió de ella las mejores técnicas del bordado a mano, elaboración de guayaberas, vestidos de manta y hasta ropa para niños. Su infancia la transcurrió entre recortes de tela, botones, hilos y la promoción de camisas de manta en los mercados populares de Masaya y Managua.    

Todo ese antecedente fue la plataforma que Urbina tomó como referencia cuando estando en la calle La Calzada, en Granada, decidiera priorizar el negocio de su mamá y así pasar a una nueva etapa con Creaciones Darlin. 

   

Innovación es clave     

Fue así que junto con su progenitora, Urbina inicia el camino a la formalización, el crecimiento y la asociatividad gremial. “Una de las cosas es que mi madre no tenía tiempo era andar en los gremios y la verdad es que después de participar en la Festival de Poesía, me di cuenta que no podíamos seguir encerradas en el taller y que el mercado estaba afuera y más allá de Masaya y Granada”, recuerda la emprendedora.    

 De esa forma, en la confección de nuevas piezas, combinó diseños de la moda internacional con las técnicas tradicionales de Masaya y el resultado fueron prendas más ajustadas a la silueta de la mujer, prendas más cómodas para ir a la playa o bien a eventos sociales cuya vestimenta sea ligera.

Fue así que para 2010 emprendieron el camino de la diversificación de prendas de vestir y madre e hija decidieron elaborar guayaberas de colores vistosos, con nuevas técnicas de corte y grabados más especializados.

“Uno tiene que hacer un cambio de mentalidad y pasar de querer ser empleado a ser empleador. Creo que las generaciones debemos tomar más fuerzas en ese pensamiento y saber que aunque no es fácil, trae resultados más óptimos”, agregó Urbina. 

 

En muchas de las prendas para mujeres implementaron el deshilado a mano, el calado y nuevos telares que hagan más cómodo el andar en las personas.  

 “Y esa nueva oferta nos ha permitido entrar a espacios más exigentes y percibir mejores ingresos en las ventas. La idea es mejorar la calidad y abastecer en centros comerciales, a clientes más exigentes”, manifestó Urbina.

Tras ser un negocio pequeño, Urbina recuerda que empezó una etapa de crecimiento en el taller en el que fue necesario contratar más personas.   

Escasa mano de obra     

Actualmente Creaciones Darlin emplea en Masaya a siete personas, pero según Urbina esa mano de obra calificada para el bordado tradicional está desapareciendo y esa situación se ha convertido en una amenaza para los talleres que todavía conservan las técnicas propias.

“Una buena parte no está interesada en aprender nada que tenga que ver con el oficio de sus padres. Algunas personas han muerto y otras están migrando a las maquilas de textiles que están en la zona. Cuando vas a algún curso en el Inatec te enseñan con máquinas y está bien, pero el producto que ellas hacen es el mismo y se pierde la esencia de lo único en cada pieza”, agrega Darlin Urbina.  

         

Actualmente ella se dedica a las ventas y compra de la materia prima, así como identificar los nuevos espacios donde podrán ofrecer sus prendas, mientras que su mamá, Marta Urbina, analiza la calidad de cada corte que hagan.

En los últimos años se han afiliado al Grupo Raíces y han visto que ello ha dado otro empuje a su negocio.

“Nuestros productos han viajado hasta República Dominicana. He tenido la oportunidad e capacitarme en México e ir a una serie de ferias en los centros comerciales en Managua, así como en el mismo parque de ferias que impulsa el Ministerio de Economía Familiar”, explica Urbina. 

“Estamos muy contentas porque podemos ver que todo ese esfuerzo y la experiencia de mi madre han traído resultados para todas las familias que dependemos de esta actividad.

Nuestro sueño ahora es tener un taller más amplio, mejores condiciones y poder entrar a un mercado de mayor poder adquisitivo en el que se perciba más ingresos, así como tener nuestra propia tienda con prendas coloridas de producción nacional”, enfatizó la emprendedora.    

   

 Contacto      

Creaciones Darlin está en la ciudad de Masaya.
Dirección: de Las Cuatro Esquinas,
Monimbó, 15 varas al sur.
Teléfono: 2523-0505.
Correo electrónico: urbigar@yahoo.es    

Tomado del diario digital, www.laprensa.com.ni , Managua, Nicaragua. 
Sección: Economía.  
Viernes 28 de Abril del 2017.  


  


viernes, 21 de abril de 2017

Para emprender no hay edad, conozca la historia de Mía Sangría

Esta es la historia de Mía Sangría, un negocio impulsado por una mujer que quedó desempleada a sus 50 años y decidió encarar su realidad con un emprendimiento.    


           
Silvia Siria, propietaria del negocio
Mía Sangría.  

Por: Wendy Alvarez Hidalgo.    

Después de 25 años de llevar una vida económica estable, porque ocupaba cargos importantes dentro de organismos de cooperación internacional, el desempleo tocó las puertas de Silvia Siria Castillo. Entró en pánico, no solo porque era el único sostén monetario de su hogar, sino porque sabía que ubicarse en una empresa no le iba a ser fácil. Tenía 50 años de edad y una larga trayectoria profesional, que de entrada haría pensar a cualquier empleador que su aspiración salarial era elevada. Silvia estaba consciente de un fenómeno cruel y actual en Nicaragua: el mercado del trabajo descarta a todo profesional mayor de 40 años.    

       
Cortando las frutas y luego hara la bebida
la sangría.   

En su lucha por asimilar su nueva realidad económica, Silvia llegó a la conclusión de que no todo lo que estaba pasando era negativo. A diferencia de años pasados, ella comprendió que podía convertir su habilidad en la elaboración de sangría en una forma de vida y de crecimiento profesional. Un arte que había aprendido hacía 15 años atrás, tras conocer dicha bebida mediante su hermana, quien residía en España y que en días de verano le enseñó a elaborarla en Nicaragua.  

     
Parte de la preparación de la bebida la
sangría. 

“No soy muy metida en la cocina, pero me gusta eso de los traguitos, mezclar cosas, yo hacía margaritas diferentes, pero todo era como un pasatiempo, tenía mi trabajo, vivía de él… Antes pensaba que emprender era para jóvenes”, recuerda.   

   
 Silvia Siria, propietaria de Mìa Sangría, cuenta como
a sus 50 años es una mujer emprendedora.  

Desde que ella conoció de la elaboración de esta bebida, la receta la había venido perfeccionado, al punto que su sangría se había convertido en una referencia de delicia entre sus amistades. Silvia se llenó de valor y en lugar de hundirse en la desesperanza decidió vencer el miedo al desempleo con un emprendimiento.  

    
Terminada la elaboración de la bebida de la
sangría, es echada a un envase plástico.  

Y nació el bebé…     

Así nació lo que hoy es Mía Sangría, una pequeña empresa que surgió hace nueve meses con un cliente y que ahora tiene 120, algunos de los cuales inclusive son transnacionales. Pero antes de fundar el negocio y en pleno desempleo, Silvia se fue a degustar esta bebida en distintos restaurantes donde se sirve como aperitivo. Necesitaba una fórmula que la distinguiera en el mercado y llegó a la conclusión que el no usar aditivos sería su principal carta de presentación.   


 

Terminada la elaboración de la bebida de la
sangría, es echada a un envase plástico.  

Esta vez Silvia no repartiría de gratis su sangría entre sus amigos y allegados, sino que tras perfeccionar la receta, la bebida la comenzaría a ofrecer en venta para construir un capital semilla.  Pero tener la fórmula de una buena sangría no iba a ser suficiente para impulsar el negocio, necesitaba asesoría de mercado, de marketing, asistencia de un profesional. Y fue así como decidió buscarla en Voces Vitales, un programa de la Universidad Centroamericana y se afilió a la Red de Empresaria de Nicaragua (REN).   

    
Poniendo la etiqueta al envase que lleva la
bebida de la sangría.  

 De hecho fue en uno de los talleres sobre marketing donde nació la marca registrada Mía Sangría. En un inicio, ella queriendo hacer honor a un sobrenombre en la familia “La negra”, quiso nombrar su producto como Sangría “La negra”, lo que fue desaconsejado por una especialista, quien le aseguró que necesitaba un sello mucho más acorde al entorno donde este tipo de bebida suele degustarse. 



A disfrutar de la sabrosa bebida la  sangría.   

Pero ella quería que la sangría llevara su sello, sentirse apropiada de su fórmula , es decir que “era mía”, le explicó a una especialista en mercadeo. Y fue cuando entonces le sugirieron llamarla: “Mía Sangría”, relata. “Hasta hoy no ha habido una persona que me diga que esta sangría es fea, que esta sangría no me gustó”, afirma Silvia. Su bebida ha sido capaz de conquistar a paladares tan exigentes como el chileno o incluso el mismo español. En ferias, donde casi siempre participa, ha recibido elogios de extranjeros que saben lo que es una buena bebida.   

Emprendimientos, Negocios, Bebidas,      

Silvia no se ha limitado a un solo tipo de sangría, ella
ofrece tres presentaciones: rosada, blanca y roja.  

Pero emprender a los 50 años tampoco le ha resultado fácil. Su negocio aún está en proceso de consolidación y crecimiento, y asegura que ha pasado momentos difíciles que la han llevado a pensar en desistir. Los ingresos del negocio a veces se agotan, particularmente cuando debe cubrir las necesidades básicas del hogar.    

Una buena aspiración     

“Me está costando separar el dinero del negocio y los gastos de mi casa, porque no tengo otro ingreso. Pero si vos no reinvertís en el negocio, llegás a un momento en que no tenés ni para comprar los insumos”, afirma.

Su aspiración es llegar a los estantes de los supermercados, pero antes de llegar a dar ese paso dice que prefiere enfocarse en el posicionamiento de su producto en tiendas de conveniencias, restaurantes, empresas organizadoras de eventos, etcétera. 

En diciembre los pedidos de su producto no paraban de crecer. Tanto así que durante varios días comenzó su faena desde las 5:00 de la mañana y hasta tuvo que contratar temporalmente a algunas personas, más el apoyo de siempre el de su hijo. La asesoría externa le ha permitido tener etiqueta, ofrecer su producto en las redes sociales, tener sitio web y está en proceso de sacar su registro sanitario. El negocio está registrado ante el Fisco.

Su idea también es abrir un local exclusivo de degustación de su sangría, por lo que está pensando unirse con una empresaria que está preparando empanadas chilenas para ambas darle forma al negocio. Actualmente ella tiene la capacidad de producir en un día cincuenta galones de sangría. 

La ventaja que Silvia observa en su mercado es que no tiene mucha competencia y ha descubierto que si bien en el país no existe la cultura de esta bebida, son las mujeres las que suelen demandarla.

 Emprender no es solo de jóvenes  

“Tengo clientes hombres, pero el noventa por ciento son mujeres”, menciona. Silvia cuenta que tras nueve meses de haber echado a andar su negocio, una de las mayores lecciones que ha aprendido es que el emprender no es exclusivo de los jóvenes. Antes creía que sí.

“Antes pensaba que emprender era para jóvenes, ahora sé que para emprender no hay edad, estoy gateando, pero sé que un día Nicaragua va a conocer Mía Sangría, un día la venderé por todos lados, y ese es el legado que quiero dejar: que no hay edad para emprender. Yo, a punto de jubilarme, sé que voy a heredar este negocio a mis hijos”, afirma.

Cada vez que a su mente llega la idea de querer repartir su currículum en las empresas, Silvia dice que sustituye ese pensamiento enviando mejor sus boletas de presentación de sus productos. 

Contacto   
Propietaria: Silvia Siria Castillo.
Teléfonos: 86770220 / 82089379
Correo: silvia.siria@miasangria.com
Sitio web: www.miasangria.com       

Tomado del diario digital, www.laprensa.com.ni , Managua, Nicaragua. 
Sección: Economía  
Viernes 21 de Abril del 2017.




   


miércoles, 19 de abril de 2017

Atelier Linos Su, el proyecto de una emprendedora

       
Microempresaria Azucena Blandón     

Azucena Núñez Blandón, una comunicadora social, hace siete años decidió emprender con un negocio de confección en el que se elaboran guayaberas para caballeros, damas y niños,  a la vez que confeccionan trajes bordados en lino.

Blandón es originaria de Masaya, tiene 38 años de edad y  estudio la licenciatura en comunicación social en la Universidad Centroamericana (UCA), sin embargo más adelante optó por una maestría en administración de empresa en la Universidad Thomas More.

Según Núñez, la idea  de emprender con una microempresa surgió porque su familia siempre se ha dedicado a la confección de prendas de vestir de generación en generación, por lo tanto quiso continuar con la tradición.   

El taller Linos Su surgió en abril del 2010 y Atelier Linos Su, que es la tienda física, nació a principios de este año.

Azucena comentó que esta microempresa también responde a la necesidad de ofrecer un producto con valor agregado.

Como cualquier inicio de toda empresa, el capital inicial fue pequeño, por tal razón Azucena decidió unir esfuerzos con familiares y emprendió el negocio con su madre y cuatro hermanos.

Núñez agrega que durante un tiempo estuvo laborando para una empresa privada, mientras preparaban las condiciones para desarrollarse y poder inyectar más capital a su negocio.  

PRODUCTOS    

Azucena Núñez comentó los diversos modelos de guayaberas que Atelier Linos Su ofrece. “Tenemos una amplia gama de colores y estilos, manga larga, corta, puño francés, juveniles, entre otros”, comentó.

“Mi mamá Azucena Blandón ya tenía una línea de blusas, hicimos la innovación de las guayaberas porque con ella apuntábamos a otro nicho de mercado que incluía la posibilidad de exportación”, aseveró la propietaria de Atelier Linos Su.   

RETOS    

 Azucena mencionó algunas dificultades que pasó al iniciar su negocio. “Además del capital inicial al momento de abrir el negocio, hay que dedicar mucho tiempo y dedicación para conseguir nuestros clientes y lograr clientes satisfechos.

Es una trabajo que se debe de realizar todos los días”, manifestó.

La capacitación constante a los colaboradores de Atelier Linos Su, para lograr la calidad de las prendas, es uno de los retos que según Azucena ha tenido que afronta en el  día a día, lo cual ha logrado buenos resultados.   

Según Núñez, la aceptación de las personas ha sido excelente, pues  “nuestra cartera de clientes ha ido aumentando, después de haber logrado ir mejorando en nuestras calidad, hemos logrado incursionar en mercado panameño, el cual era uno de nuestros objetivos”.

Actualmente, Atelier Linos Su emplea a 16 personas, 10 se encuentran en el taller y el resto laboran en su respectivo domicilio. “También nuestras colaboradores pueden laborar en sus casa de habitación, el trabajo lo retiran en el taller y luego lo entregan”, explicó Azucena Núñez.   

Tomado del diario digital, www.elnuevodiario.com.ni , Managua, Nicaragua.
Sección: Economía. 
Miércoles 19 de Abril del 2017. 
Fecha Original: Miércoles 12 de Abril del 2017.     



viernes, 7 de abril de 2017

La próspera panadería que empezó con harina fiada

Tras casi setenta años de historia, un emprendimiento que nació en un pueblo sigue siendo referente de la panadería nacional.  




Cuando a inicios de los años cincuenta Aurora Molina de Mairena abandonó la elaboración de caramelos de azúcar para probar suerte con el pan, no imaginó que su panadería se convertiría en una de las más reconocidas del país y que sobreviviría crisis provocadas por la guerra y la escasez, y por la ausencia de políticas de apoyo para el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Y que pese a ello, tras casi setenta años de funcionamiento seguiría siendo un referente nacional del sector.

Tras dos relevos generacionales exitosos y parte de la cuarta generación de herederos incorporados en la empresa, Aurami S.A. se preparará para alcanzar una nueva meta: posicionar en el mercado internacional parte de los 56 productos que elabora —muchos todavía de manera artesanal— y que vende bajo las marcas: Aurora, Aurami y Puro Pan.
“Mi abuela Aurora se dedicaba a la elaboración de caramelos de azúcar, pero le fiaron una arroba de harina y una tía le dio la fórmula para hacer un producto. Así comenzó esta panadería por 1951 o 1952 en este pueblo muy pequeño (La Trinidad, Estelí) y cuando la Carretera Panamericana todavía era de macadán”, relata Amílcar Mairena Mairena, nieto de Aurora Molina y actual gerente general del negocio.    

       


  Pan de medio centavo     

En sus inicios, doña Aurora elaboraba un pan dulce que se vendía a medio centavo y se hizo tan popular que a los habitantes de La Trinidad muchos todavía los llaman “los pan de a medio”. Luego, en los años sesenta, por la edad de Aurora y viendo el potencial del negocio y de su ubicación geográfica, una de sus hijas, Thelma, y su esposo Julio Mairena, abandonaron el magisterio para dedicarse a la panadería.

Sobrevivientes de la guerra
Julio soñaba con que un día por el frente de la antigua casa de su suegra donde aún funciona la panadería, entraran camiones que salieran por la parte trasera cargados de pan, pero Aurora le sugería que no soñara tan alto. Sin embargo, en pocos años ese sueño se hizo realidad, incluso otras siete casas que la rodeaban pasaron a formar parte del negocio.  

“Mi papá compró un microbús para distribuir el pan y en los años setenta se hicieron las primeras importaciones de maquinaria para industrializar los procesos. Se pasó de los hornos de piedra a los de gas y para ese momento esta era la panadería más grande del país, tenía más de doscientos empleados y treinta vehículos con sus rutas de distribución. Pero se hizo imposible controlar todo, se vendieron los vehículos a comerciantes que asumieron las rutas como negocio propio. Pero luego llegó la guerra y la escasez y todo se detuvo”, sostiene Amílcar.   


      


Generan 240 empleos      

Y aunque tomó tiempo recuperarse —cerca de dos décadas—, actualmente emplean a 240 personas que distribuidas en tres turnos procesan unos 170 quintales de harina diariamente.

Tras concluir sus estudios en Estados Unidos, Amílcar regresó al país y en los años noventa asumió las riendas de la empresa que entraba a una nueva etapa de crecimiento en la que los retos han sido diversos, entre ellos enfrentar las leyes que “penalizan” los esfuerzos de crecimiento de las mipymes.

“Hemos sobrevivido a la competencia de panaderías internacionales que llegan con grandes esfuerzos de expansión, pero nosotros seguimos comprometidos con la calidad y la inocuidad, y aferrados a nuestra filosofía de perdurar haciendo lo que nos gusta hacer y con el apoyo de nuestra fuerza laboral que se siente parte de la empresa y como nosotros orgullosos de ser panaderos”, asegura Mairena al tiempo que critica que en el país las políticas y el marco jurídico castiguen los esfuerzos de crecimiento de las mipymes. 

     


 No incentivos para crecer       


“Lamentablemente no hay incentivo para el desarrollo de las mipymes. Existen leyes que son muy bien pensadas, incluyen incentivos aparentes, exoneraciones, cuota fija y muchos beneficios. Pero si soy un panadero artesanal y quiero dejar de ser mipyme pierdo todos esos beneficios y quedo a la deriva, por eso muchos prefieren tener varias panaderías pequeñas en lugar de una grande, porque las leyes te benefician pero a la vez te estancan”, dice Mairena.

A la pérdida de beneficios se suma que a las panaderías grandes las rige el salario del sector industrial, que es 25 por ciento más alto y tienen que pagar IVA en las materias primas, y como el pan está exonerado de este tributo no pueden retenerlo por lo que se convierte en un costo. Además, la gente espera que por ser grandes, ofrezcan sus productos a precios más bajos. 

“Entonces hemos tenido que hacer magia para crecer, porque una reconversión industrial es casi imposible”, agrega.  

 


 


 Con miras a la exportación     

No obstante, Mairena junto a dos de sus hijas que han asumido responsabilidades en el negocio planean conquistar el mercado internacional. El producto elegido para esa aventura son las galletas de pico y ya tienen posibles distribuidores en los países vecinos.

“Estamos preparados para dar ese paso, pero tenemos que equiparnos para poder competir y estamos trabajando en ese camino”, puntualiza Mairena.   

Contacto    

Panadería Aurami está ubicada en La Trinidad, Estelí, de donde fue la Texaco 2.5 cuadras al oeste.
Los números telefónicos son: 2716-2205 y 2716-2352.
Correo electrónico: infoaurami@gmail.com.
Sitio web: www.panaurami.com
Facebook: Aurami.Panaderia     


Tomado del diario digital, www.laprensa.com.ni , Managua, Nicaragua. 
Sección: Economía.  
Viernes 07 de Abril del 2017. 







viernes, 24 de marzo de 2017

De empleados a empresarios

Los deseos de independizarse laboralmente fueron más grandes que el miedo a fracasar. Conozca la historia de Talú.   


Por: Dora González   


Tener un negocio era una idea que siempre caló en el pensamiento de Luis Marín, pero no tenía claro en qué, dónde y cuándo podía iniciarlo. Siempre soñó con independizarse, aún cuando tenía un puesto de trabajo estable.

Hace tres años se casó con Tania Reyes, quien tiene familiares en Honduras, y cada vez que ellos viajaban a Nicaragua buscaban productos utilitarios con identidad nacional: esa fue la primera pista que despertó el interés de Marín, vio la oportunidad de invertir en productos elaborados a base de cuero de reses. Un año después junto con su esposa, quien también laboraba en la misma empresa, tomaron la decisión de renunciar e iniciar su proyecto de elaborar productos de cuero.

“Tenés que cambiar el esquema de tener un salario fijo a hacer tu propio salario. Es un reto que uno pasa como emprendedor, pasás de un esquema a otro, un cambio de proceso que es muy duro, hay momentos en que querés desistir”, señala Marín.    

A pesar de que en un inicio no tenían conocimiento del proceso de elaboración de productos a base de cuero, buscaron ayuda e hicieron una alianza estratégica con un artesano de Granada y a medida que pasaba el tiempo iban aprendiendo uno del otro, desde la elaboración, diseño y detalles de la pieza hasta la administración del dinero para lograr sobrevivir en el intento de la independencia laboral.     

         


Los primeros compradores de sus productos fueron sus amistades, quienes daban recomendaciones en qué podían mejorar y poco a poco se fueron dando cuenta de qué productos tenían mayor aceptación. La demanda fue buena, entonces continuaron el proceso de establecimiento de la marca y fue ahí donde empezaron a formalizar su empresa, hace dos años. Marín asegura que uno de los obstáculos que enfrentó fue el proceso de formalizar el negocio y registrar la marca Talú, que significa Tania y Luis.   

“Desde un inicio quisimos que nuestro negocio se formara bajo la legalidad, pero en ese proceso nos dimos cuenta que es bastante burocrático y a pesar de eso seguimos hasta el final, ya nuestro nombre lo tenemos inscrito en (el Registro de) la Propiedad Intelectual”, dijo Marín.

Además de cada uno de los requisitos legales, otro aspecto fundamental que han tenido que cuidar desde un inicio es la presentación de los productos, pues está claro que existen muchos artesanos y pequeños empresarios que se dedican a fabricar la misma línea de accesorios, pero asegura que la combinación de estética y calidad en sus productos ha sido clave para tener aceptación en el mercado. Su esposa supervisa los diseños.

“A través de la marca lo que garantizamos es calidad al producto, damos un tiempo de garantía para que la gente se sienta segura, es un producto que el cliente lo exige pero eso solo te lo da un diseño innovador y versátil”, explica Marín.  

   


Las piezas pioneras en Talú fueron los bolsos, billeteras y fajas. Pero han ampliado su oferta a llaveros, souvenirs, protectores de computadoras, celulares y tablets.    

La materia prima la adquieren en tenerías locales, los otros productos complementarios son importados de países centroamericanos. Y a medida que va creciendo la demanda a ese mismo ritmo va la inversión en maquinarias para la elaboración de productos.  


Trabajan para crecer en el exterior      

El crecimiento de esta pequeña empresa que emplea a cinco personas de forma permanente es constante.

En las metas a mediano plazo de Talú está posicionarse en el mercado interno como una marca líder y conquistar el mercado europeo.

Hasta la fecha sus productos han sido exportados a Costa Rica y Honduras, pero a pequeña escala. 

   



Contacto       

Talú se ubica en el centro comercial Multicentro Las Brisas, en Managua.
Correo electrónico: luis.marin@talucreaciones.com
Teléfono: 8888-0888
Facebook: www.facebook.com/talu.tl  

     


Tomado del diario digital, www.laprensa.com.ni , Managua, Nicaragua.
Sección: Economía.  
Viernes 24 de Marzo del 2017.    

martes, 21 de marzo de 2017

“Vimos potencial y facilidades para desarrollar nuestros negocios”

EMPRENDEDORES. OrgaNica es la última marca de productos cosméticos desarrollada a partir del reciclaje de aceites, luego de incursionar con éxito en restaurante, panadería, hielo y servicio de catering. 

Fernando González, emprendedor y propietario de la marca orgánica.          
Fernando González, emprendedor y propietario de 
la marca orgánica.     

Por: Freddy Cardoza     

Hace cinco años Fernando González y Dessiré Flores emigraron de Tegucigalpa, Honduras, y vinieron a Nicaragua con el deseo expreso de alcanzar el éxito en el desarrollo de negocios, iniciando así un proceso de crecimiento a partir de la apertura de la panadería La Casa del Pan, ubicada frente al restaurante La Marseillaise.

Cuando arribaron a nuestro país no conocían absolutamente nada, tan solo el nombre. Sin conocidos y sin conocer la ciudad de Managua, el matrimonio se asentó en la capital con la vista puesta en las oportunidades de negocio que ofrecía Nicaragua.

“Aquí vimos muchas condiciones de seguridad que es muy importante para nosotros los hondureños, además el ofrece mucho potencial para el desarrollo de negocios e iniciamos a desarrollar nuestras ideas que empezamos con la apertura de la panadería”, cuenta Fernando sobre el primer negocio abierto al público.  

Aunque la panadería fue una idea de su esposa, Dessiré, muy pronto tuvieron el apoyo de otros familiares para concretar su puesta en funcionamiento. Pero enseguida vieron la oportunidad de ampliarse hacia el rubro de restaurante y abren Picadelli, un restaurante bufé que ha venido funcionando desde el 2011.

En vista de obtener una excelente aceptación de los clientes, el negocio del restaurante dio paso a la creación de nuevos emprendimientos y surge la empresa de hielo Monte Blanco que, aparte de surtir a la panadería y restaurante, se expandió a proveer de hielo a otros locales dentro de Managua.

Aunado a ello, dada la buena aceptación del restaurante Picadelli no desaprovecharon la oportunidad de ofrecer el servicio de catering, muy demandado en los últimos años tanto por particulares como empresas.          

“Lo del catering se da como por golpe de suerte, porque comenzaron a solicitarnos el servicio”, cuenta González y afirma que “eso nos llevó a invertir en cristalería, mesas, sillas y todo lo relacionado con este nuevo servicio para satisfacción del cliente”.

El descanso no existe para la familia González-Flores, quienes han incursionado en la elaboración de productos cosméticos bajo la marca OrgaNica. En estos cinco años han obtenido un notable éxito en los negocios que emprenden, dando la oportunidad de laborar a más de 15 personas.

“Ha sido un camino un tanto difícil pero satisfactorio”, asegura González, quien apunta que durante este tiempo que han residido en el país no han llegado a sentirse extranjeros. “No conocíamos Nicaragua, no conocíamos a nadie ni teníamos referencias de nada, no conocíamos ni las costumbres ni la comida ni nada. Al principio extrañaba Honduras porque había un factor de comparación, sobre todo en la comida, pero sinceramente no me siento extranjero en Nicaragua y más bien cuando voy a Tegucigalpa siento que voy de visita”, confiesa. 

De la comida a los productos cosméticos    

REUTILIZACIÓN• Fernando González es un emprendedor nato. Graduado de ingeniero industrial, aprovechó los conocimientos en química y producción para darle utilidad a uno de los desechos producidos en la panadería y restaurante.

González refiere que cierta ocasión notó que entre ambos locales comenzó a salir bastante aceite usado, mismo que no encontraban dónde depositarlo para su reciclaje y fue cuando decidió transformarlo en jabones. Esta idea surge a raíz de los antecedentes en saponificación que tenía su familia, pues su abuelo en sus años mozos desarrolló una empresa de jabones en Honduras, que fue cerrada con el correr del tiempo.

“Mi abuelo tenía una pequeña fábrica de jabones y velas, pero había quedado en mí la inquietud de que había pasado con este negocio, fue así que a raíz de los desechos de aceite que salían del restaurante y panadería fue que inicié a elaborar los jabones, primeramente para uso interno, pero luego lo afiné y lo redefiní para usos cosméticos”, refiere González. 

Como ingeniero industrial que es y con los conocimientos básicos de química y producción que tiene empezó a desarrollar fórmulas obtenidas de varios sitios web sobre la base de prueba y error hasta alcanzar un producto orgánico para uso cosmético.

Los resultados de su emprendimiento han sido dos productos bajo la marca OrgaNica, un jabón especial para el lavado del cutis y un aplicador de aceite que elimina manchas de la piel, hidrata y ayuda a combatir el acné a partir de la inclusión en la fórmula de aceite de moringa. “Este jabón está hecho a base de aceite de oliva, aceite de coco, aceite de semilla de uva y el último descubrimiento que yo no sabía que existía y que lo vine a descubrir aquí en Nicaragua es el aceite de moringa y que se produce aquí. Este aceite es lo mejor para productos estéticos, es como el vellocino de oro de la cosmética”, asevera González.

Ambos productos los ofrece al público por encargo y también los puede obtener en panadería La Casa del Pan a un precio de US$10 el conjunto. “Ha tenido una excelente aceptación, porque muchas parejas lo encargan para darlo como recuerdo en sus bodas, los cuales personalizamos según convengan los novios”, apuntó.     

Sobre estos últimos productos, González refirió que están pensando en ampliar el negocio, para lo cual están haciendo los trámites correspondientes con autoridades para obtener los requisitos adecuados y ponerlos a disposición en canales de distribución como supermercados y tiendas de conveniencia.     

Tomado del diario digital, www.elnuevodiario.com.ni , Managua, Nicaragua. 
Sección: Economía. 
Martes 21 de Marzo del 2017.